(...)

Te acordás cuando salíamos a caminar por Plaza Francia y te gustaba descalzarte y me tenías de la mano y tomábamos mate y nos sentábamos al sol para fumar tranquilos y apoyabas tu cabeza en mi pecho y cantabas alguna canción en voz baja.
Y te hacías una trenza con una cintita que encontrabas en el suelo y yo te contaba del trabajo y vos a veces te reías y comentabas algo divertido a cerca de las personas que se deprimen los domingos de lluvia y te arremangabas los pantalones y tu piel se hacia espejo de aquella tarde.
Y yo en silencio te miraba y tus gestos me causaban gracia y vos te enojabas y encendías un cigarrillo con violencia y cambiabas de tema a tu antojo.
Te acordás que en una de esas tardes que volvimos a casa ya no volvimos a casa y te quedaste en la Plaza con tus pies descalzos y tus cigarrillos y tu trenza y yo paso todos los domingos y te hablo y me burlo de tus gestos y te cuento del trabajo y que empiezo a deprimirme con más frecuencia y te pregunto si te acordás cuando salíamos a caminar por Plaza Francia y...

No hay comentarios: